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¿Cuál es la copa correcta para cada tipo de vino?

By 2 marzo, 2021 No Comments

¿Son importantes el tamaño y la forma de la copa para disfrutar de un buen vino? Todo hace pensar que no, que el recipiente en el que vamos a degustar el vino es simplemente eso, un recipiente y que lo que realmente importa es el vino. Tal vez después de leer este artículo pensaremos de otra manera.

Copas y materiales hay muchos. Hay fabricantes de copas que sostienen que para cada uva hay un tipo de copa y basan sus teorías en estudios científicos, pero no se trata de volverse loco, se trata simplemente de tener una copa lo más apropiada posible para cada tipo de vino, es decir, una para vino tinto, una para vino blanco y una para vino espumoso.

El tamaño y la forma de la copa podrán influir en como percibimos los aromas frutales, de madera y otros aromas del vino; y los sabores, potenciando unos y rebajando otros, o ayudando a equilibrarlos.

Aprende a elegir la copa correcta

 

 

Aspectos técnicos y científicos

 

Para empezar, unas sencillas cuestiones técnicas o científicas para entenderlo todo.

  • El ser humano es capaz de identificar hasta 10.000 aromas diferentes
  • El ser humano identifica cuatro sensaciones gustativas básicas: saldo, dulce, acido y amargo
  • El vino tiene unas 500 sustancias aromáticas.
  • Las sustancias aromáticas del vino se volatilizan al ponerlas en contacto con el oxígeno
  • El tacto influye en como percibimos determinadas sensaciones
  • Un estudio de la universidad Medica y Dental de Tokio, consiguió mapear la evaporación del etanol en recipientes de distinta forma y tamaño.

 

Partes de una copa

 

En una copa distinguimos tres partes principales, la base, el tallo y el cáliz o balón.

La base ha de ser lo suficientemente grande como para dar estabilidad a la copa y será proporcional al resto de las partes.

El tallo es una parte muy importante de la copa, ya que debe ser lo suficientemente alto como para poder coger la copa cómodamente por él, evitando así cogerla por el cáliz para no transmitir nuestra temperatura corporal al vino.

Por último, el balón o cáliz es la parte dónde vertemos el líquido y es la parte que influirá más en el aspecto sensorial del vino ya que en función del material del que esté hecho la copa, el grosor, el tamaño y la forma, podremos apreciar más o menos las cualidades organolépticas del vino.

Sin entrar mucho en detalle diremos que el mejor material será el cristal por su porosidad, lo que ayudará a retener las partículas aromáticas del vino, que el grosor recomendable de la boca será de un milímetro lo que permitirá un tacto suave y que influya poco en las otras percepciones, que siempre será transparente y sin dibujos para poder apreciar sin interferencias las características visuales del vino, y que el tamaño y la forma irán en función del tipo de vino.

 

Tipos de copa para vinos tintos

 

Los vinos tintos suelen tener mayor complejidad aromática, por lo que utilizaremos copas más grandes para tener una cámara aromática en su interior, y con balones redondos para facilitar el movimiento del vino y así provocar la oxigenación de este.

Las copas más conocidas para vino tinto son las tipo burdeos y borgoña.

Las copas tipo burdeos tiene un cáliz ancho y son algo aflautadas para ir cerrándose en la boca. Su forma de chimenea permite que los aromas se concentren y lleguen con mayor intensidad a la nariz y que el vino llegue de una determinada forma a la boca que ayuda a minimizar el sabor amargo del vino. Son apropiadas para vinos tintos jóvenes y con crianza, y también para vinos blancos secos o con crianza.

Las copas tipo borgoña tiene una base más abombada y la boca más cerrada. La forma de este tipo de copa facilita la concentración de aromas en el interior del balón y está especialmente indicada para el servicio de vinos tintos con más cuerpo y largas crianzas que necesitan oxigenarse para expresarse.

 

Tipos de copa para vinos blancos

 

Los vinos blancos por lo general son más afrutados, tiene una carga aromática más baja, ofrecen todo su aroma prácticamente al descorchar la botella y casi sin necesidad de ser oxigenados. Además, los vinos blancos tienen una temperatura de servicio baja, entre los 7ºC y los 10ºC; y para que no pierdan esa temperatura lo ideal es servir poca cantidad y más veces.

Las copas para vinos blancos tienen un cáliz algo más pequeñas, con el tallo alargado y con la boca más abierta.

La forma de estas copas es similar a la Burdeos, pero de menor tamaño. Ayuda evitar una excesiva oxigenación, a resaltar el carácter goloso de algunos vinos jóvenes afrutados, y al ser más pequeñas, mantiene más tiempo la temperatura ideal de servicio.

Tipos de copa para vinos espumosos

 

Los vinos espumosos se han de servir a una temperatura baja y es importante que mantengan la burbuja el mayor tiempo posible.

Tradicionalmente se utilizaban unas copas planas y con una boca muy ancha, pero estás copas hacían que el carbónico se escapara rápidamente y no ayudaban a apreciar los aromas del vino.

La copa ideal será alargada y estilizada con un tallo más alto y con un cáliz aflautado para permitir que las burbujas suban lentamente. El cristal será algo más grueso para ayudar a mantener la temperatura de consumo ideal.

Para los espumosos más jóvenes es ideal utilizar copas con el cáliz algo más abombado para permitir que se concentren los aromas; y para los espumosos con crianzas más largas copas más aflautadas para que se concentre el especial bouquet de estos vinos.

Definitivamente el tamaño y la forma de la copa de vino importan. Sólo una cuestión más, si lo que queremos es tener una experiencia única cada vez que bebamos vino, ahora sólo toca escoger una copa elegante y por supuesto, un buen vino.